martes, 21 de septiembre de 2010

Matusalen

El veneno reposaba silente sobre la vieja mesa, después de 70 años, de contemplarlo cada mañana, el anciano, que siempre ha sido anciano, decidió que 969 años eran suficiente. ¿Para qué completar un siglo?

1 comentario:

Princesa Guerrera dijo...

jajajaja... excelentemente irónico