lunes, 15 de febrero de 2010

Vacío

Lejos, detrás del taciturno rostro de la pared, te escondiste
para dejarme así, tan indefenso, a la deriva de tus labios
bajo la salvación de tus manos
para profanar cada noche, con mi recuerdo sin ti
y soñando como el resto de los mortales sueñan
sin velo, pero sin entendimiento.

1 comentario:

El Peregrino dijo...

A la deriva de unos labios, de unas manos, de unos ojos, eso es vivir.
Excelente tu texto, hasta los errores de digitación parecen hechos a propósito.
Saludos viejo Dani.