sábado, 28 de marzo de 2009

Hay escritores que admiro. Pero uno, sobre todos, merece todo mi respeto (y no porque eso sea algo de mucho valor, no soy nadie). Borges, Hoy descubrí el por qué, además, de las obvias razones. "... Esa vana costumbre de estar triste que me inclina al sur a cierta puerta..." (1964). Compañero, desde este lado del espejo brindo por esa vana costumbre que no nos deja. ¿Cómo te ha ido en la muerte?

jueves, 26 de marzo de 2009

POR TELÉFONO

Ella me miro por el teléfono con una honda tristeza que se le veía en la voz. Su dolor recorrió todo el cableado hasta llegar a mí. Yo me quede con la boca llena de lágrimas. Estéril. Ínfimo. Pusilánime. Mis palabras, que siempre habían sido tan precisas, tan punzantes, me abandonaron, me dejaron solo. Se me desmoronó el valor. Ella me desarmó, con su alfabeto que no finge. Con su belleza absoluta que no tiene piel. Te convertiste en lo que no quería que fueras –afirmó. Y yo me derroqué.

jueves, 19 de marzo de 2009

LLUVIA

Guerra de sombrillas. Torturas chinas amenazando. Rostros fugaces. Destellos de tristeza. Tantas personas y tu por ningún lado. Busco diagramador, dibujante, pauta, últimamente todos quedan mal. Desafortunadamente también espero verte por ahí, mujer que esconde el sol en los ojos. No he podido escribir la crónica sobre aquel político corrupto, estoy en una crisis de creatividad, ya no invento noticias. Detrás de toda noche siempre habrá un amanecer. Sólo respiro. Camino más rápido. Misiles no me dejan ver, las gafas deberían tener plumillas, como esas de los carros. Corrientes de agua por las calles. Problema. Zapatos rotos. Esto del arte no deja plata, a veces pienso en vender la guitarra, pero ella es la única mujer que no echa cantaleta. Mientras mis pies se mojan lentamente Don Arturo Calle fanfarronea unos bonitos salva pies. Viejo pedante. Hay desorden en esta ciudad tan pequeña. Caos en mi cabeza.

jueves, 12 de marzo de 2009

SÓLO PUNTOS

En la bolsa estaba el pequeño cuerpecito. No logró contenerse. Vomitó. El dolor que produce el perder lo que nunca tuviste. Esteban levantó la mirada. Recordó un libro. para ser exacto "el otro, el mismo". Era un poema. Titulaba "1964". Lo que remembró decía " Nadie pierde (repites vanamente) sino lo que no tiene y no ha tenido nunca". Borges. Como siempre se bloqueó. Un reproche recibió. Normal. Nada raro en ellas, después le dije yo. Y qué era. Esa fue mi duda. El respondió. El feto de nuestro amor.

jueves, 5 de marzo de 2009

Creo que pasamos mucho tiempo pensando que comprar. Por ejemplo, a mi no me deja dormir la idea de comprar una Fender stratocaster, o también "Putas Asesinas" de Roberto Bolaño. Pero pensándolo bien, creo que es mayor el timepo que paso muerto que vivo... ¿Qué venderán para el alma?

domingo, 1 de marzo de 2009

DESTINO

Esteban nunca fue un buen poeta. Todo hay que decirlo. Un día, de esos gris, de los que él frecuenta, y yo ya no deseo más, escribió el texto que lo consagraría. Ese que sólo una vez en la vida se nos cruza por las esquinas y una vez que se deja ir ya no hay vehículo que lo alcance, pero él no lo dejó ir, se aferró a él como a nada. El día no se puede decir, porque merece ser olvidado, pasaron demasiadas cosas, que tampoco son dignas de relatar. Toda la tarde trató de pasar a palabras lo que en ese andén (La inspiración nos sorprende donde menos pensamos y a veces pasa inadvertida) se había encontrado. Al terminar, guardó el pequeño cadáver donde acostumbraba. Salió a tomarse unas cervezas, había sido una tarde difícil, la inspiración no es gratis a veces trae amargura al corazón. Contaba con unas cuantas monedas, vendía poemas, lo vio en "el lado oscuro del corazón" así que al menos tres se tomaba. Era una noche fría. Llovía. En fin ese texto nunca será el mío, el frecuenta la coherencia y las buenas historias. Yo como diría alguien ahorro en palabras, solo suelto una que otra frase bonita y me coherencia, pues no es tan buena. Esteban esa noche se enamoró. Vendió su poema para mantener la mujer que embarazó.