jueves, 26 de marzo de 2009
POR TELÉFONO
Ella me miro por el teléfono con una honda tristeza que se le veía en la voz. Su dolor recorrió todo el cableado hasta llegar a mí. Yo me quede con la boca llena de lágrimas. Estéril. Ínfimo. Pusilánime. Mis palabras, que siempre habían sido tan precisas, tan punzantes, me abandonaron, me dejaron solo. Se me desmoronó el valor. Ella me desarmó, con su alfabeto que no finge. Con su belleza absoluta que no tiene piel. Te convertiste en lo que no quería que fueras –afirmó. Y yo me derroqué.
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2 comentarios:
Oye que bonito, no se por que me produjo nostalgia.
un abrazo
Mi Dani, si fue llamada entrante, recuerda usar el identificador, hay llamadas que es mejor no contestar. Si fue llamada hecha, es bueno que se llame "no llamar", o que desaparezca de tu directorio telefónico. No hay necesidad de hacerse daño. Muchos abrazos desde acá.
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