Gusanos suben por mis pies, y yo inmóvil dentro del estuche que se me asigno ocho días atrás. La sangre no para de escapar. Hoy está más oscura que la primera vez.
Ya me acostumbré a este traje negro que me queda estrecho. A la cicatriz en mi cabeza. a el algodón andando por ahí. A los gusanos que salen y entran. Pero sigo luchando con el ataúd barato que me compraron.
2 comentarios:
Me da algo de miedo, esa sensacion, aunque utopica debe ser terrible
que pereeza estar muerto y conciente... aunque pensándolo bien, y con la idea de la cremación en mic abeza, morir quemada tampoco me gusta... y menos tu idea de condena a vivir esa muerte... me enredé :S ya hasta soné como la srta antioquia...
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