Ya sabía yo que los ojos no se casan de ver, pero no hasta que punto se pueden repetir las mismas escenas y continuar viviéndolas como quien no tiene entendimiento. nada nuevo ocurriría, y ya bien lo sabía. No me sorprendía. Me fastidiaba. Compartíamos todo, la cama, la comida, la ropa, y aun las ideas. Sin embargo aquí sigo compartiendo cuerpo con mi siamés.
4 comentarios:
O_o
Cada palabra mejor que la anterior
Muy bueno, muchísimo mejor logrado que el anterior
BUENO gracias por que pasaste por mi bog y ojala lo sigas. A veces pasa eso que de compartir tanto te quedas sin espacios o con tu mascota, a decir verdad no c que es lo mejor, nos leemos.un abrazo desde MAR DEL PLATA
LILA
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