miércoles, 23 de noviembre de 2011

Juventud

La trémula mano del anciano se estiró hasta donde pudo, hasta donde la artritis y la longevidad le dieron. El muchacho lo miró a los ojos y le dijo: "te regalo mi juventud", pero el anciano no la quiso, recordó que la juventud, como dijo Bolaño, es una estafa.

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