Lo reprobó con la mirada. Desde lejos, doña Martha le reprochaba los malos hábitos a su marido, como si se tratara de un niño. Después del regaño, él se fue triste para su cuarto. Se bajó los pantalones y esperó a que ella llegara a darle las tres palmadas merecidas por su mal comportamiento en la mesa.
1 comentario:
muy fuerte
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