sábado, 25 de diciembre de 2010

Esopo

Era un sendero oscuro. A lado y lado se levantan viejas construcciones prehispánicas, debilitadas por las grietas por donde caminaban insectos viscosos que amenazaban con subirse por sus pies. De la mano colgaba la furtiva hoja en la que un dios pagano había escrito un destino imaginario, de bestias y misterios, de miserias y tristezas. El aún no veía nada, contemplaba desde lejos las fábulas que un día contaría, detrás de su monstruoso rostro.

No hay comentarios: