Microficciones de vidas completas
martes, 17 de agosto de 2010
Virginidad
La entrepierna le olía a cerezos. Después de la estocada, a sangre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario