Todo estaba planeado. Esa noche caminarían a la orilla del río y dejarían que el aire contaminara sus pulmones, ya nada tenía más importancia, sólo respirarse mutuamente. De pronto, de la nada, un extraño viento la abrigó a ella, antes de llegar a la cita, tuvo miedo y no siguió. Él si llegó, esperó toda la noche, pero ella no apareció. Esa noche él se derramó en el río, por si algún día ella se atreve a aparecer.
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