viernes, 9 de julio de 2010

Vos

Cuántas veces te quité esas botas con la delicadeza necesaria. Como un arquitecto que sabe muy bien como desnudar su obra. Cuántas veces te besé hasta el cansancio, parece que fue ayer, cuando entre susurros me mentías diciendo que esta boca sería para siempre tuya, porque nadie te había amado como yo. Hoy camino lejos de tu vida, en una vereda de otra calle, cuadras arriba de la tuya. Como un sigiloso arquetipo que aún no desarmo, amo a otras mujeres como te amaba a ti. Con entrega. Creyendo que ellas son tu espejo y que yo sigo siendo el mismo lacayo que desnudaba tus pies para besarlos.

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