lunes, 2 de noviembre de 2009
LA MEJOR OPCIÓN
Murió justo entrando. Mientras cruzaba la puerta. El problema era que después del atentado no sabía qué hacer, lo primero que pensó fue recoger los pedazos y seguir caminando, pero no, que pereza ensuciarse las manos de sangre. La segunda opción fue enfrentar la situación, pero no había a quien reclamarle, todos corrieron como locos. Tercer pensamiento era esperar a ver qué pasaba. Por un momento meditó, desde muy pequeño siempre pensó en qué haría en el momento de su muerte, cómo lo enfrentaría, qué pasaría, al saber que la vida seguía igual, tomó una determinación, echarse a morir.
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