domingo, 15 de febrero de 2009

PROPIO

La sangre invadió el cuarto. Nunca un disparo había prorrumpido de un arma con tanta vehemencia. La mano cayó al piso. Muda. La sangre lo llenó de éxtasis, aunque era propia. por primera vez su cerebro activaba el verdadero placer.

2 comentarios:

Julibelula dijo...

Me hiciste acordar de un comentario reciente, del placer por el dolor. no un disparo, pero si 3 perforaciones que simulaban un rapto extatico de los mejores...

Campanula dijo...

Como siempre me quito el sombrero.
un abrazo