En algunos momentos de la noche hay misterios que se dilatan con exceso. Aquí me dispongo a relatar lo que me sucedió en una pequeña aldea judía en el ya tardío crepúsculo catorce del mes de Nisán, fecha para los Hebreos poco relevante, pero para los seguidores de Cristo noche donde se fundamentó las bases de su ortodoxia, aunque la mayoría lo desconoce, porque de todas las religiones la más ignorante en su historia es la de los romanos. Pero eso es otro tema en el cual no quiero ahondar, porque para ser sincero los temas teológicos no me interesan.
Me había llevado a ese lugar un desborde de poeta sin futuro. Ramón Taba me propuso salir dizque a Europa, así que con mucho o con poco esfuerzo, no lo recuerdo bien, nos hicimos a unas monedas para llegar a Buenaventura y montarnos en un barco de carga, ahí escondiditos nomás, con poca reserva de comida, pero agua más bien lo suficiente, ropa como para tres días, pues había que ahorrar espacio. No puedo precisar cuánto duramos hacinados en ese lugar, recuerdo que muchas veces sentíamos nauseas, no sé si por el viaje o por no poder escribir, porque de todo lo que habíamos llevado no teníamos ni una hoja ni un mísero carboncillo. Nada.
Sentimos cuando encallamos y dispusimos la partida del barco, lo cual fue harto dificultoso, porque eran muchos (negros) los que se disponían a bajar las enormes cajas de la nave, así que a Ramón se le ocurrió la magnífica idea de que alzáramos una caja y así ser confundidos. De tal forma procedimos. Desde ese día tengo problemas en la columna vertebral. Después de bajar pudimos ver nuestro rostro, no sé cuantos días hacía que no miraba a mi compañero a la cara. El calor era insoportable. Y no parecía Portugal, donde pretendíamos llegar, porque lo que hablaban los nativos distaba mucho del idioma de dicha región.
Llevábamos, supongo yo, pues a precisión no lo sabía, 24 horas sin beber agua, así que vinimos a buscar el necesario, pero casi siempre despreciado líquido. Sin embargo Taba (no sabía lo que estaba por venir) quería conseguir una hoja y un lápiz, pues tenía muchos versos atrasados. Yo lo convencí de que por ahora era más importante el agua, por la alta temperatura del lugar. Accedió.
Después buscamos un lugar para descansar y también para dejar en la memoria de una hoja lo que en mente traíamos desde hace ya varios días. Entramos en una vieja librería que no inspiraba mucho (Parecía biblioteca de colegio, donde no hay nada, y nadie sabe nada) Un anciano nos saludó, le dimos a entender que no sabíamos el idioma, el supo que hablábamos español, y se desenvolvió a la perfección con el castellano, cosa bastante extraña para nosotros. También parecía foráneo, sin embargo no pregunté nada, hubiera sido demasiada la intromisión. Sabía lo que buscábamos. Libros. Eso nos ofreció, era lo único que tenía, leímos, los tres, hasta altas horas de la noche. El nos contó que era judío, pero que vivía allí hace muchos años, que extrañaba su tierra, y que todas las noches se le aparecía el Ángel del Dios de Abraham, Isaac y de Jacob, para llevarlo a Jerusalén tan sólo unos momentos, que nosotros lo veríamos. Nos pareció senil, ninguno de los dos pronunció palabra, el empezó a leer la Torah, libro bastante ajeno a nuestra cultura. Creo que nos quedábamos dormido, ahí en la librería, y de repente él hablaba en hebreo (eso creo) y de las paredes emergían palabras, letras, frases en el mismo idioma, Taba no podía hablar, pobre Ramón cobarde como siempre. Y en efecto un ángel a pareció, brillaba, lo más extraño que yo haya visto jamás, hablaba de el Mesías, Emmanuel, Jeshua, y entendí.
El Judío también era cristiano, de pronto ya no estábamos en la librería, sino recostados en un pozo, el de Jacob, dijo el anciano, espérenme, nos pidió que lo esperáramos. Volvió después de tres horas. Cuándo lo vi, estaba en la librería, espantado me quede. Dormí profundamente. Soñé con batallas y destinos, con piedras y con leyes, con inmundos y circuncisos. Tres días dormí dijo mi madre, cuando desperté sobre mi cama en Colombia, todo había sido un sueño. Los días pasaron y los poemas rejuvenecieron, ya no eran iguales, como de otra tierra, con Taba no me veía desde la última vez, en el sueño.
Ocho días después de la fantasía, llegó una carta a mi casa, sin remitente, era para mí. Decía: Era la noche del catorce de Nisán. Y los sueños son realidad, mientras el otro duerme, firmaba Jacob.
La noche del catorce de Nisán, noche en que Jesús, el desconocido, partió el pan y dijo…
miércoles, 29 de octubre de 2008
lunes, 27 de octubre de 2008
¿RESCATE?
Cuando por fin los rescataron, o los liberaron, uno no entiendo eso de la repartición de las glorias. Ellos se sintieron en el propio paraíso, aunque venían de uno mítico, y todo fue perfecto, las risas, los aplausos, las cámaras… y bueno toda esa parafernalia. Pero los días pasaron, y los ya muy conocidos alrededor del mundo no salían de sus cuartos de habitación, a veces ni comían, cosa extraña para muchos, para ellos rutina.
martes, 21 de octubre de 2008
REGAÑO
Intentaré escribir. Yo sé que no es bueno forzar las palabras, salen aporreadas. Un día escribí un poema, me obligué, nunca había parido algo tan horrible, no me es oculto que escribo mal, pero tampoco hasta ese punto. Y lo sé porque me daba vergüenza, no era capaz de escribir. Rava un día me enseño que la única forma de escribir es mirarse a los ojos uno mismo y cantarse las verdades de frente. No es suficiente con el relato imaginado y menos con el poema pensado. Demasiado triste perder el tiempo en cuatro frases perdidas en el tiempo y sin memoria. Un día me vi en la calle, como siempre estaba distraído. Me pare a mí mismo y me dije, "Me tenés cansado con tu cobardía, es necesario que te pongás los pantalones y afrontés la vida, recordá, como dice ese poema de Borges, que al parecer es apócrifo, "Y uno empieza a aceptar sus derrotas, con la cabeza alta y los ojos abiertos" así que levantate. Me tenés mamao con la auto lástima" Me acuerdo que después llegué a la casa y me senté a escribir un texto que decía más o menos como, "Intentaré escribir..."
miércoles, 15 de octubre de 2008
SOLEDAD
Hoy estuve caminando contigo, aunque tú no estabas. Gracias. Te saboreaste ese helado como antes y bajamos juntos por la 14. Estaban bonitos los cuadros de ese almacén de antigüedades. Espero que te haya gustado el libro de Neruda... ¿Qué me pasa? que soledad tan p...
lunes, 13 de octubre de 2008
COMO SE ESCRIBIÓ...
QUISIERA MIRARTE
DESCUBRIRTE VACÍA
RESCATARME Y QUE ME RESCATES
DE LA SOLEDAD DEL DESPRECIO.
DE TODO ESTO QUE NO ENTIENDO
DE LA MISERIA QUE OTROS DEJARON...
QUE SERÁ DE NOSOTROS...
NO ESPERES MUCHO
Era verano. El sol como nunca calentaba. Se me hacía demasiado, ya no te soportaba, "me estoy cansando de tu lloriqueos, me largo" Y ahí te vi, con esa carita, tan manipuladora, tan obsesiva. En fin se que todavía estás allá sentada, pero tranquila aquí no para de llover
lunes, 6 de octubre de 2008
HABITACIÓN
La zona era árida y seca. Ni una gota de agua a miles de kilómetros. Sentí morir. La soledad era una sola conmigo, sólo me quedaba una luz que no quise tomar. Estaba, como siempre, en mi habitación.
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