Cuando estoy nervioso me quito las gafas suavemente y las pongo sobre la mesa. Es raro. Hoy me di cuenta, lo había pasado por alto todo este tiempo. Ahora con asombro recuerdo cuantas veces lo hice y delante de que personas. Me avergüenzo. Y en este momento te lo confieso, me tenías mal. Pero hay que ver el lado bueno. Antes, en el pasado, cuando estaba nervioso, me daban ganas de cagar.
1 comentario:
jajajajajajaj, siquiera ya son solo las gafas las que terminan delatándote, aunque solo para vos. Yo prefiero no comentar ese tipo de detalles, para no volverme evidente con ciertos habitantes del mundo
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