viernes, 5 de septiembre de 2008

ESPUTO

Estaba en esa esquina, como siempre. Ella me escupió en la cara, yo le envié un beso (que estúpido, ni que el aire condujera besos, o por lo menos las ondas hertzianas) Yo me quedé ahí sentado, menos mal no había nadie en el lugar, si hubieran estado le envío dos.

1 comentario:

Jenifer dijo...

Persistencia de morir a diario. La esquina tan absurda como las mismas palabras y los espectadores tan ausentes como la realidad.