miércoles, 24 de junio de 2009
PERDÓN
Tengo que reconocer que hace mucho rato descuide este rincón de mi vida, o de ese sofisma que no entendía muy bien, y digo entendía, porque ahora aunque sigue siendo nuboso el asunto, me doy cuenta que lo importante no soy yo, eso es un avance. Me fui por estos días sin saber la razón y vuelvo en la misma condición, espero entiendan, y como es de costumbre en este medio, no pregunten. Volví y veo todo igual, los que me comentan, siguen siendo más talentosos de lo acostumbrado, mis más sinceros aplausos, aunque aun no les "posteo" (odio ese lenguaje), ya he leído algo. Gracias a Julibelula, Campanula, Peregrino y Ámbar, gracias por la lealtad a estas letras de mala sangre, insípidas y sin rumbo, gracias a los seguidores silenciosos. Espero ser más constante.
JEZABEL
En una ventanita, justo en la mitad de la cuadra, donde todas las casas son rosadas, se esconde el misterio más grande del vecindario. Las polillas no corroen, las ratas no entran, la muerte se detuvo. Un niña que viste de negro se sienta a la puerta, ella sabe como mantener el brillo de la medialuna lejos, nunca duerme, asesinato itelectual y material de la muerte, al menos la momentanea, la de los libros, porque la otra, la de negro y que sale todas las noches, es su hermano mayor.
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