Al final no fue tan fatal como se esperaba. Sólo un muerto. Nada grave. El niño sin darse cuenta jugó con el charquito de sangre, lo salpicaba con insistencia, el rojo lo divertía, ignoraba que era de la cabeza de un NN que se habían llevado hace poco. La sangre era muy oscura, parecía del hígado, pero no.
No hubo testigos. Para qué, eso aquí no sirve para nada, de igual forma nadie vio el cadáver. La sangre si, el niño y ya. Por lo menos se divirtieron con sus sobras.